Tecnología en proyectos industriales: su impacto real en CAPEX, programa y operación desde la perspectiva del Project Manager
Cuando hablamos de tecnología dentro de un proyecto industrial, es común pensar inmediatamente en automatización, BIM, gemelos digitales o sistemas cada vez más sofisticados.
Sin embargo, desde la perspectiva de un Project Manager, la discusión debería comenzar mucho
antes.
La pregunta no es simplemente qué tecnología podemos implementar, sino qué valor aporta realmente al proyecto.
Tecnología y CAPEX
Uno de los primeros cuestionamientos cuando se propone implementar una nueva tecnología es inevitable: ¿cuánto va a costar?
BIM, escaneo láser, herramientas de planificación 4D, prefabricación, sensores o sistemas de
gestión digital representan una inversión. Si únicamente observamos el presupuesto inicial, podría
parecer que estamos incrementando innecesariamente el CAPEX.
Pero desde Project Management creo que deberíamos cambiar la pregunta: ¿Cuánto riesgo estamos eliminando con esa inversión?
Durante la construcción descubrimos que una instalación nueva interfiere con una tubería, una estructura o algún equipo que no estaba correctamente representado en los planos.
En ese momento ya no hablamos únicamente del costo de modificar una instalación. Aparecen
horas adicionales, ingeniería, materiales, órdenes de cambio y, posiblemente, afectaciones al
programa.
Un levantamiento mediante escaneo láser y una correcta coordinación BIM podrían haber detectado esa interferencia meses antes.
Por eso, la tecnología no necesariamente significa menor CAPEX inicial. En muchos casos significa algo posiblemente más importante: mayor certeza sobre el CAPEX final.
Tecnología en el programa
En proyectos industriales, el tiempo tiene una característica particular: no todos los días cuestan lo
mismo. Un día perdido durante las primeras etapas de ingeniería puede ser recuperable. Un día perdido cerca del arranque de producción puede representar una afectación económica considerable. Aquí la tecnología puede convertirse en una herramienta estratégica.
La coordinación digital permite detectar problemas antes de llegar a campo. La planificación 4D
ayuda a visualizar secuencias constructivas. La prefabricación permite trasladar actividades fuera
del sitio y ejecutarlas paralelamente. Incluso el commissioning puede comenzar por sistemas
mientras otras áreas continúan en construcción.
Sin embargo, existe una condición importante: acelerar un proyecto también incrementa la
necesidad de coordinación.
La tecnología permite comprimir programas, pero obliga al Project Manager a gestionar con mucha
mayor precisión las interfaces entre disciplinas, contratistas, proveedores y operación.
La operación y la tecnología
Existe otro error frecuente: pensar que la responsabilidad del proyecto termina cuando entregamos la planta.
Una planta industrial probablemente operará durante décadas. Por lo tanto, muchas decisiones
tomadas durante algunos meses de ingeniería y construcción tendrán consecuencias durante
años.
Sensores, sistemas de monitoreo energético, gestión digital de activos, mantenimiento predictivo o
un gemelo digital pueden incrementar la inversión inicial, pero también pueden reducir consumos,
tiempos de mantenimiento y, sobre todo, paros no programados.
El momento de decidir también cuesta
Quizá uno de los aprendizajes más importantes en gestión de proyectos es que una buena
decisión tomada demasiado tarde puede convertirse en una mala decisión.
Durante las primeras etapas de un proyecto tenemos una enorme capacidad de influir en el
resultado y realizar cambios con un costo relativamente bajo.
Cambiar una línea en un modelo 3D puede tomar minutos. Cambiar esa misma instalación cuando
ya está construida puede implicar demolición, materiales, personal, permisos, seguridad y días de
retraso.
Por esta razón, la estrategia tecnológica de un proyecto debería definirse desde etapas tempranas:
concepto e ingeniería básica.
Esperar hasta construcción para preguntarnos si necesitamos BIM, prefabricación, automatización
o información para mantenimiento normalmente significa que llegamos tarde.
Tecnología como herramienta
El mayor valor de la tecnología en Project Management no está únicamente en hacer las cosas
más rápido o más barato, está en algo mucho más importante: reducir incertidumbre.
Más información permite anticipar problemas. Anticipar problemas permite tomar mejores
decisiones. Y mejores decisiones generan proyectos más predecibles.
Por eso, desde la perspectiva del Project Manager, el objetivo nunca debería ser construir la planta
con más tecnología.
El verdadero objetivo debería ser construir una planta donde la tecnología correcta, implementada
en el momento correcto, ayude a tomar mejores decisiones durante todo el ciclo de vida del
proyecto y del activo.


