Autoconstrucción en México
- Roberto R Rojas
- 15 ago
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En términos simples, se define a la “autoconstrucción”, como todo procedimiento de construcción en el que algún sector de la sociedad lleva a cabo la ejecución de un “proyecto” sin que en este sea partícipe algún especialista en la industria, es decir, sin la intervención de arquitectos y/o ingenieros civiles. Se realiza por medio de trabajadores informales sin algún tipo de contrato y, por ende, sin que se brinde una garantía por escrito al “usuario”.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Vivienda 2020 del INEGI, aproximadamente el 60% de las viviendas en México se edifican a través de la autoconstrucción; esto se da principalmente a diversos escenarios que orillan a gran parte de la población en México a recurrir a este tipo de “sistemas” tales como: legales, culturales, falta de acceso a vivienda formal, altos costos de vivienda, falta de políticas públicas o iniciativas privadas, y dos factores principales que sin duda encabezarían un listado son: lo social y económico.
¿Qué conlleva la autoconstrucción en México? ¿Existen riesgos por realizarla?
Representa una solución de cierto modo práctica y accesible para millones de personas que buscan una vivienda propia, misma que no solo se implementa en sectores de escasos recursos, sino también en población con un estatus económico medianamente estable o por encima del promedio de ingreso.
Sin embargo, existe una gran cantidad de riesgos; tales como:
Poca o nula aplicación de normas y reglamentos vigentes a considerar durante la planificación y posterior cumplir durante el proceso constructivo.
Deficiencias funcionales como falta de ventilación cruzada, iluminación natural, espacios mal distribuidos.
Diseños estructurales deficientes, lo que conlleva altas probabilidades de fallas en elementos por falta de cálculos técnicos.
Construir en asentamientos irregulares que en muchos casos se ubican en zonas de riesgo.
Falta de protección legal, lo que conlleva no contar con escrituración ni permisos; continuamente reduce totalmente cualquier reclamación por daños e incrementa la tendencia a conflictos legales.
Posibles sobrecostos durante el proceso y nula gestión de tiempos.
Pérdida de valor patrimonial.
Uso de materiales inadecuados.
Deficiente aplicación de criterios en servicios básicos.
Entre otros.
Autoconstruir de manera segura es posible, pero se debe contar con el acompañamiento técnico y/o consultas documentadas por parte de arquitectos o ingenieros civiles; otra opción que se puede implementar es buscar asesorías en universidades, ONG, dependencias como la CONAVI y otras organizaciones civiles; algunas de estas opciones suelen ser de carácter gratuito.


